“La cadena nacional de Milei: economía, política y la guerra contra el Congreso”

Por: Delio Medina

La última cadena nacional de Javier Milei no fue un simple informe de gestión. Fue un discurso de combate, un manifiesto económico y una advertencia política.

En poco más de una hora, el presidente presentó una narrativa de logros: la inflación bajó del 300% al 25%, 12 millones de personas salieron de la pobreza, la indigencia cayó del 20,2% al 7,3% y los salarios privados ganan a la inflación desde abril del año pasado. Estos datos —independientemente de las discusiones sobre sus fuentes y metodologías— son el combustible con el que Milei alimenta su imagen de presidente que “vino a arreglar la economía sin atajos”.

Pero el núcleo del discurso fue otro: el ataque frontal al Congreso. Para Milei, las leyes aprobadas recientemente —como la moratoria previsional o los aumentos a docentes y prestaciones por discapacidad— equivalen a un gasto extra del 2,5% del PIB, que solo puede financiarse con más impuestos, deuda o emisión. Y en su marco teórico, cualquiera de estas tres opciones es letal para la economía argentina.

Aquí Milei volvió a su dogma monetarista: “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”. No hay excusas con el dólar, los precios internacionales ni la herencia recibida: imprimir dinero es empobrecer. Y por eso, anunció dos medidas que buscan blindar su programa económico:

  1. Prohibir por ley que el Tesoro financie gasto primario con emisión monetaria.
  2. Penalizar con sanciones —incluso penales— a quienes aprueben presupuestos con déficit fiscal.

El presidente plantea así un escenario binario: continuar con el “camino del crecimiento genuino” o volver a la “Argentina decadente” del gasto sin respaldo. Y sitúa la resolución de esta disputa en las elecciones legislativas de octubre, donde espera un Congreso alineado a su programa.

La estrategia es clara: usar la cadena nacional como tribuna para consolidar su base, aislar políticamente al Parlamento y enmarcar la discusión electoral en su terreno favorito: déficit cero o caos.

Si Milei logrará mantener el rumbo económico y convencer a la mayoría de los argentinos de que el sacrificio actual vale la pena, se sabrá en las urnas. Por ahora, lo que dejó claro es que no piensa ceder. O como él mismo dijo: “Si quieren volver atrás, me van a tener que sacar con los pies para adelante”.