
Editorial Foco Publico
En medio de un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, incertidumbre energética y aumentos constantes en los costos de los combustibles, el Gobierno del presidente Luis Abinader ha vuelto a enviar un mensaje claro a la población dominicana: la prioridad sigue siendo proteger el bolsillo de la gente.
La decisión anunciada por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes de reducir los precios de la gasolina regular y el gasoil regular en RD$5.00 por galón, así como rebajar RD$3.00 a la gasolina premium y al gasoil óptimo, representa mucho más que un simple ajuste semanal. Es una muestra concreta de una política económica que busca amortiguar el impacto de las turbulencias internacionales sobre las familias dominicanas.
Mientras otros países han optado por transferir íntegramente los aumentos de los mercados internacionales a sus ciudadanos, la administración de Luis Abinader decidió asumir un subsidio superior a los RD$424 millones para evitar que esos incrementos golpeen directamente a millones de consumidores.
La importancia de esta medida se comprende mejor cuando se observan los números internacionales. Desde febrero de este año, el margen de refinación de la gasolina y el gasoil prácticamente se ha duplicado debido a las tensiones derivadas del conflicto en Medio Oriente. En cualquier economía dependiente de las importaciones energéticas, como la dominicana, este escenario representa una amenaza directa para la estabilidad de precios y el costo de vida.
Sin embargo, el Gobierno ha optado por intervenir para proteger a la población.
No es casualidad que las mayores reducciones hayan sido aplicadas precisamente a la gasolina regular y al gasoil regular, combustibles que utilizan diariamente miles de transportistas, trabajadores, pequeños empresarios y productores. Tampoco es casualidad que el Gas Licuado de Petróleo (GLP), principal combustible de los hogares dominicanos, permanezca congelado desde hace un año pese a la volatilidad internacional.
Estas decisiones responden a una visión de gobierno que entiende que detrás de cada galón de combustible hay familias, empleos, producción y estabilidad económica.
Eduardo Sanz Lovatón: una gestión técnica en tiempos difíciles
Un aspecto que merece reconocimiento es el trabajo desarrollado por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón.
En una época en la que los mercados energéticos se han convertido en uno de los principales focos de incertidumbre económica a nivel mundial, la gestión de Sanz Lovatón ha estado orientada a encontrar el equilibrio entre la responsabilidad fiscal y la protección social.
No se trata únicamente de anunciar precios cada semana. Detrás de cada decisión existe un complejo proceso de análisis técnico, evaluación de mercados internacionales, cálculo de subsidios y planificación financiera que busca minimizar el impacto sobre la población sin comprometer la estabilidad macroeconómica del país.
Los resultados están a la vista. República Dominicana ha logrado enfrentar una de las etapas más volátiles de los mercados energéticos globales manteniendo niveles de estabilidad que muchos países de la región han tenido dificultades para alcanzar.
Gobernar también es proteger
La oposición suele concentrarse en las críticas, pero pocas veces reconoce el costo político y financiero que implica para cualquier gobierno asumir cientos de millones de pesos en subsidios para proteger a la población.
La realidad es que cada vez que el Gobierno evita trasladar totalmente los aumentos internacionales a los consumidores está realizando una inversión directa en la estabilidad social y económica del país.
Por eso, la reducción anunciada esta semana no debe verse únicamente como una noticia sobre combustibles. Es también una muestra de una forma de gobernar que busca colocar a las personas en el centro de las decisiones.
En tiempos donde las crisis internacionales siguen generando incertidumbre, la administración de Luis Abinader continúa apostando por medidas que protejan a los sectores más vulnerables, preserven la competitividad de la economía y ayuden a mantener el costo de vida bajo control.
Los combustibles bajan esta semana, pero el mensaje político detrás de la medida es aún más importante: cuando las condiciones internacionales amenazan la economía de las familias dominicanas, el Gobierno está dispuesto a intervenir para defenderlas.