La negativa de Washington a la hoja de ruta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz elevó nuevamente la tensión en los mercados energéticos y reavivó los temores sobre inflación y suministro global.

Santo Domingo, RD. — La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a trasladarse directamente al mercado petrolero. El presidente estadounidense Donald Trump rechazó la propuesta presentada por Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días, mientras las posiciones de ambos gobiernos continúan alejadas sobre las condiciones para poner fin al conflicto. (Reuters)
La respuesta de los mercados fue inmediata. Este lunes, el Brent, referencia internacional del petróleo, llegó a US$107,75 por barril, un incremento de US$3,43, equivalente al 3,29 %. El WTI, referencia estadounidense, alcanzó los US$94,55, con un avance superior al 2 %. (MarketScreener)
El movimiento supone un nuevo repunte después de que las señales de una posible negociación entre Washington y Teherán habían provocado una reducción temporal de los precios.
Irán puso sobre la mesa una hoja de ruta de siete días
La propuesta iraní fue transmitida a Estados Unidos a través de mediadores, entre ellos Qatar, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, explicó que, si Washington aceptaba determinadas condiciones, el estrecho de Ormuz podría reabrirse al finalizar un período de siete días y posteriormente se reanudarían las conversaciones para intentar alcanzar un acuerdo. (Al Jazeera)
Entre las condiciones planteadas por Teherán se encuentran una reducción de la presión militar estadounidense y el levantamiento del bloqueo sobre los puertos iraníes. La propuesta está vinculada a un entendimiento previo alcanzado en junio, aunque con modificaciones en la secuencia y los plazos. (Reuters)
Trump, sin embargo, descartó la propuesta.
El mandatario estadounidense dijo que había rechazado el plan porque las condiciones planteadas por Irán no eran aceptables. No obstante, posteriormente señaló que esperaba que los contactos entre ambos países pudieran continuar durante esta semana. (Reuters)
Esto deja abierta una contradicción importante: la propuesta fue rechazada, pero el canal diplomático no necesariamente está cerrado.

Ormuz: el estrecho que puede mover la economía mundial
La importancia de esta disputa va mucho más allá de Irán y Estados Unidos.
El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas energéticas del planeta, por lo que cualquier interrupción significativa del tránsito marítimo puede generar un aumento de la prima de riesgo incorporada al precio del petróleo.
Por eso, cada señal relacionada con una posible reapertura provoca movimientos importantes en los mercados. Cuando surgieron las primeras informaciones sobre la propuesta iraní, el Brent llegó a caer por debajo de los US$100; después del rechazo de Trump, volvió a superar los US$107. (Barron’s)
En otras palabras, el mercado está reaccionando no solamente al petróleo que se está produciendo, sino al riesgo de que el suministro futuro pueda verse afectado.
La presión llega al bolsillo
Un petróleo persistentemente elevado puede terminar trasladándose a diferentes sectores de la economía.
El primer impacto suele aparecer en los combustibles. Pero el efecto puede extenderse al transporte marítimo y terrestre, la aviación, la producción industrial y numerosos bienes cuyo costo depende directa o indirectamente de la energía.
Además, un incremento sostenido del petróleo puede complicar la lucha contra la inflación. Para los bancos centrales, un nuevo episodio de presión sobre los precios de la energía podría dificultar una reducción más rápida de las tasas de interés.
Por eso, Ormuz no es solamente una cuestión militar o diplomática: también es una variable económica global.

¿Qué puede ocurrir ahora?
El escenario permanece abierto y depende fundamentalmente de si Washington y Teherán consiguen reducir sus diferencias.
Un acuerdo podría permitir una reapertura progresiva del estrecho y reducir la prima geopolítica incorporada al precio del crudo.
Una negociación prolongada, sin acuerdo definitivo, podría mantener al petróleo en niveles elevados y aumentar la volatilidad de los mercados.
Una nueva escalada militar elevaría el riesgo de nuevas interrupciones en las rutas energéticas y podría provocar otra subida del petróleo.
Y existe un cuarto escenario: una interrupción prolongada del tránsito por Ormuz, que tendría consecuencias mucho más amplias sobre el suministro energético y la inflación internacional.
Por ahora, el mensaje de los mercados es claro: cada vez que la posibilidad de una reapertura de Ormuz se aleja, el petróleo vuelve a subir. Y con el Brent nuevamente por encima de los US$107, la disputa entre Washington y Teherán vuelve a convertirse en una preocupación económica para buena parte del mundo. (MarketScreener)
