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China deja de exportar combustibles en octubre y el mundo se queda con menos diésel

Pekín prioriza sus reservas internas mientras el mercado mundial enfrenta una combinación de guerra, interrupciones de refinerías y escasez de combustibles. El problema ya no es solamente cuánto petróleo existe, sino cuánto combustible refinado está disponible para mover la economía.

China acaba de tomar una decisión que puede tener consecuencias mucho más allá de sus fronteras.

Las refinerías chinas han suspendido durante octubre las exportaciones de productos petrolíferos hacia destinos fuera de Hong Kong y Macao, mientras Pekín intenta reconstruir sus reservas internas de gasolina, diésel y combustible de aviación.

La información fue confirmada por cuatro fuentes consultadas por Reuters.

La decisión significa que algunos cargamentos que estaban programados para octubre fueron cancelados. Entre ellos se encuentran envíos de gasolina y combustible de aviación de PetroChina, mientras que Zhejiang Petrochemical no programó exportaciones durante la semana festiva que comenzó el 1 de octubre.

Y el momento no podría ser más delicado.

El mercado mundial de combustibles ya está sometido a presión por las interrupciones provocadas por la guerra en Oriente Medio, los ataques contra instalaciones de refinación rusas y las restricciones comerciales adoptadas por distintos países.

Ahora se suma China.

Pekín está guardando combustible para sí misma

China es el mayor importador mundial de petróleo y cuenta con una enorme capacidad de refinación.

Pero tener una enorme capacidad para refinar petróleo no significa necesariamente disponer de combustible suficiente para exportar.

Durante los últimos meses, las reservas chinas de productos refinados han disminuido.

Según datos de Kpler citados por Reuters, las existencias comerciales chinas se encontrarían aproximadamente 20 millones de barriles por debajo del nivel considerado adecuado para el diésel y alrededor de 9 millones de barriles por debajo en el caso de la gasolina.

Otros datos publicados por GL Consulting muestran que las existencias comerciales de gasolina habían caído a su nivel más bajo desde 2011, mientras las de diésel estaban en su nivel más bajo desde 2015.

Ante esta situación, Pekín está priorizando la seguridad energética doméstica.

Y eso cambia completamente la dinámica del mercado.

Porque cada barril de combustible que China decide no exportar es un barril que otros países tendrán que conseguir en otra parte.

El mundo necesita algo más que petróleo

Aquí está la parte más importante de esta historia.

Durante las últimas semanas, el mercado energético mundial se ha concentrado principalmente en una pregunta:

¿Hay suficiente petróleo?

Pero ahora está apareciendo otra pregunta:

¿Hay suficiente combustible refinado?

El petróleo crudo tiene que ser procesado antes de convertirse en productos que utilizan los consumidores y las empresas.

De las refinerías salen productos como:

  • diésel;
  • gasolina;
  • combustible de aviación;
  • fuelóleo;
  • otros derivados utilizados por la industria.

Por eso, una interrupción en las refinerías puede generar problemas incluso cuando todavía existe petróleo disponible.

Y el diésel es especialmente importante.

Camiones, maquinaria agrícola, construcción, industria y numerosos sistemas de transporte dependen de este combustible.

Una escasez de diésel puede terminar aumentando los costos de prácticamente toda la cadena logística.

China ya había limitado sus exportaciones

La decisión de octubre tampoco aparece de la nada.

Pekín comenzó a restringir las exportaciones de combustibles en marzo, después de que la guerra con Irán alterara el suministro de crudo procedente de Oriente Medio.

Las restricciones fueron relajadas posteriormente, especialmente desde julio, y las exportaciones chinas volvieron a aumentar durante agosto.

Pero el incremento de las ventas externas coincidió con una reducción de las reservas domésticas.

Ahora Beijing vuelve a cambiar de estrategia.

Las autoridades no han autorizado a las principales refinerías nuevos cargamentos para octubre hacia destinos distintos de Hong Kong y Macao.

Todavía no está claro si las restricciones terminarán después del 7 de octubre, cuando concluya la semana festiva china, o si continuarán dependiendo de la evolución de las reservas y de la producción de las refinerías.

PetroChina cancela cargamentos

Una de las señales más importantes procede de PetroChina.

La empresa estatal canceló varios cargamentos de gasolina y combustible de aviación que estaban previstos para octubre, según tres de las fuentes citadas por Reuters.

Otra gran refinería, Zhejiang Petrochemical, tampoco programó cargamentos de productos petrolíferos durante la semana festiva.

Esto tiene importancia porque China es uno de los grandes centros de refinación del planeta.

Si sus refinerías reducen las exportaciones, otros productores asiáticos tendrán que intentar cubrir parte de ese vacío.

El problema es que tampoco existe capacidad ilimitada.

Refinerías de países como Corea del Sur y otros productores regionales pueden aumentar sus envíos, pero tienen sus propios compromisos comerciales y limitaciones de capacidad.

Por eso, el mercado puede terminar compitiendo por una cantidad relativamente limitada de cargamentos disponibles.

Y el diésel ya estaba bajo presión

China no es el único problema.

El mercado mundial del diésel ya estaba mostrando señales de tensión.

Reuters informó el pasado 21 de septiembre que la escasez global de diésel podría prolongarse hasta 2027, debido a las alteraciones provocadas por las guerras en Irán y Ucrania, la reducción de inventarios y problemas en las capacidades de refinación.

En Estados Unidos, los inventarios de diésel habían caído a 107.9 millones de barriles al 11 de septiembre, el nivel más bajo para esa época del año desde que comenzaron los registros en 1982, según datos de la Administración de Información Energética estadounidense citados por Reuters.

Es decir, el mercado ya estaba entrando en una zona de vulnerabilidad.

Y ahora China está retirando parte de su oferta exportable.

Europa también está bajo presión

La situación ha llegado incluso a las reservas estratégicas europeas.

La administración de Donald Trump ha presionado a Alemania y Francia para que liberen parte de sus reservas de emergencia de diésel con el objetivo de aliviar los precios internacionales.

Según fuentes citadas por Reuters, Washington habría pedido a la Unión Europea liberar hasta 120 millones de barriles de diésel durante seis meses, una cantidad equivalente a más del 40 % de las reservas europeas de gasóleo y diésel disponibles según los datos utilizados por la agencia.

La Comisión Europea, junto con Francia, Italia, Irlanda y Reino Unido, discutió este jueves la posibilidad de liberar reservas.

La cuestión demuestra hasta qué punto la crisis energética ha cambiado de naturaleza.

Los gobiernos ya no solamente están intentando garantizar petróleo.

Ahora están intentando garantizar combustible listo para utilizar.

El mercado reaccionó inmediatamente

La noticia china tuvo un impacto inmediato sobre los mercados.

El Brent llegó a superar los 100 dólares por barril, mientras el WTI también registró avances.

El contrato Brent con vencimiento en diciembre llegó a 100.48 dólares, un incremento de 2.5 %, mientras el WTI subió 1.82 %, hasta 92.07 dólares.

Pero existe una particularidad importante.

La preocupación no está solamente en el precio del crudo.

Los diferenciales de precios de los productos refinados, especialmente del diésel asiático, también reaccionaron al anuncio chino, debido a la expectativa de que desaparezca parte de la oferta disponible para exportación.

Eso es lo que convierte esta noticia en algo potencialmente más importante que una simple subida del petróleo.

¿Por qué el diésel es tan importante?

Porque el diésel está conectado directamente con la economía real.

Un automóvil particular puede utilizar gasolina.

Pero buena parte de la infraestructura económica mundial depende del diésel.

Los camiones que transportan alimentos.

Los tractores que trabajan los campos.

Las máquinas utilizadas en construcción.

Los generadores.

Parte del transporte marítimo.

La maquinaria industrial.

Cuando el diésel aumenta significativamente de precio, el impacto puede transmitirse a prácticamente toda la cadena productiva.

Un camión que paga más por combustible necesita recuperar ese costo.

La empresa de transporte puede cobrar más.

El fabricante paga más por transportar materias primas.

El supermercado paga más por recibir mercancías.

Y, finalmente, parte de ese incremento puede llegar al consumidor.

Por eso una crisis de diésel puede convertirse rápidamente en un problema inflacionario.

El problema para República Dominicana

República Dominicana tampoco está aislada de este fenómeno.

El país depende de las importaciones de combustibles y está expuesto a los precios internacionales de los derivados del petróleo.

Eso significa que una combinación de petróleo caro, fletes elevados y escasez de combustibles refinados puede aumentar los costos de importación.

El impacto potencial puede aparecer en diferentes sectores:

transporte: mayores costos operativos;

agricultura: aumento del costo de maquinaria y logística;

industria: mayores gastos energéticos y de transporte;

construcción: incremento de los costos de maquinaria y materiales;

alimentos: presión sobre los costos de distribución;

inflación: posibilidad de trasladar parte de esos aumentos a los precios finales.

Esto no significa que la suspensión china vaya a provocar automáticamente un aumento de los combustibles en República Dominicana.

Existen inventarios, contratos, proveedores alternativos y mecanismos de política energética que pueden amortiguar los movimientos internacionales.

Pero cuanto más tiempo permanezca restringida la oferta mundial de productos refinados, mayor será la presión sobre los mercados importadores.

El verdadero riesgo: una guerra por los cargamentos

La palabra clave ahora es competencia.

Si China deja de exportar una cantidad significativa de combustibles, otros países tendrán que buscar cargamentos alternativos.

Pero esos países competirán por los mismos barriles.

Asia necesitará más combustible.

Europa necesita reponer reservas.

Estados Unidos enfrenta inventarios bajos.

Los mercados de Oriente Medio continúan afectados por la guerra.

Y las refinerías rusas han sufrido interrupciones por los ataques ucranianos.

El resultado puede ser una competencia cada vez más intensa por los cargamentos disponibles.

Y cuando varios compradores persiguen una oferta limitada, el precio tiende a convertirse en el mecanismo de ajuste.

Cuatro escenarios para octubre

1. China reanuda las exportaciones después del 7 de octubre

Si las reservas internas mejoran y Pekín vuelve a autorizar cargamentos, la presión sobre el mercado podría disminuir.

Este sería el escenario más favorable para los compradores de combustibles asiáticos.

2. Las restricciones continúan

Si China mantiene cerrada su oferta exportadora durante varias semanas, el mercado tendría que encontrar otros proveedores.

Eso podría mantener elevados los precios de gasolina, diésel y combustible de aviación.

3. La crisis de refinación se profundiza

Si además continúan las interrupciones en refinerías de Oriente Medio y Rusia, la situación podría convertirse en un problema global de productos refinados.

En ese caso, el precio del combustible podría aumentar incluso aunque la producción mundial de petróleo crudo no caiga en la misma proporción.

4. Los gobiernos utilizan sus reservas

Estados Unidos, Europa y otros países pueden intentar amortiguar la escasez liberando reservas estratégicas.

Pero las reservas son un colchón temporal, no una fuente permanente de suministro.

Una vez utilizadas, tendrán que volver a llenarse.

El nuevo mapa de la crisis energética

La decisión de China muestra que la crisis energética mundial está entrando en una nueva etapa.

Al principio, la gran preocupación era el estrecho de Ormuz y la posibilidad de que desaparecieran millones de barriles de petróleo del mercado.

Después aparecieron los problemas de transporte.

Ahora emerge un tercer problema:

la capacidad de convertir el petróleo disponible en combustibles utilizables y distribuirlos donde se necesitan.

China está acumulando combustible para proteger su mercado interno.

Europa está estudiando utilizar reservas.

Estados Unidos enfrenta inventarios históricamente bajos.

Y otros países buscan proveedores alternativos.

El resultado es un mercado mucho más sensible a cualquier interrupción adicional.

La pregunta ya no es solamente cuánto cuesta el petróleo

Durante años, el precio del petróleo fue uno de los grandes termómetros de la economía mundial.

Pero la crisis actual está demostrando que hay otro indicador que puede resultar incluso más importante para consumidores y empresas:

el precio y la disponibilidad del combustible refinado.

Porque un barril de petróleo enterrado en un país productor no mueve un camión.

No alimenta un tractor.

No transporta mercancías.

No hace despegar un avión.

Para eso hace falta refinarlo, almacenarlo y llevarlo hasta el consumidor.

Y justamente ahí está apareciendo el cuello de botella.

La decisión de China de suspender sus exportaciones durante octubre no significa por sí sola que el mundo vaya a quedarse sin combustible.

Pero sí elimina una fuente importante de suministro en un momento en que varias regiones están intentando reconstruir sus reservas.

Y si las restricciones continúan después del 7 de octubre, mientras persisten las interrupciones geopolíticas y los problemas de refinación, la batalla energética mundial podría pasar definitivamente del petróleo al diésel.

Ese sería un problema mucho más cercano al bolsillo de consumidores, empresas y transportistas.

Y también una nueva fuente de presión para países importadores como República Dominicana.

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