
Henry Osvaldo Tejeda Báez.
Para Foco Público
Si nos atenemos al texto y al espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en ninguna parte dice que los derechos humanos fueron creados para defender delincuentes. Eso sería entonces unos derechos retorcidos, y es lo que trata de aplicar el presidente de esa entelequia en nuestro país.
Lo que se dice en esa Declaración Universal es que fueron creados para proteger la dignidad, la libertad, la igualdad y los derechos fundamentales de todos los seres humanos. Aunque también sea otra entelequia, la propia ONU señala que establece derechos fundamentales que deben protegerse universalmente, y que constituyen un ideal común para todos los pueblos y naciones.
Ahora bien, una cosa es eso, y otra muy distinta es la percepción torcida que tienen muchas personas cuando observan determinadas actuaciones públicas.
¿Dónde dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos que su misión principal es defender atracadores, asesinos y delincuentes? La respuesta es simple: en ninguna parte. Los derechos humanos fueron concebidos para proteger a todo ser humano. La víctima de un atraco tiene derechos humanos; la mujer asesinada tiene derechos humanos; el niño que queda huérfano por la delincuencia tiene derechos humanos; el comerciante que pierde la vida defendiendo su negocio tiene derechos humanos. También los tiene la persona acusada de un delito. El concepto es que, es para todos.
Pero yo estoy viendo desde hace “añales”, que cada persona que llega a la dirección de esa entelequia en este país, vuelca todos sus sentimientos en contra de lo más sano de la sociedad. Este señor que tenemos hoy en la dirección de esa absurda y retorcida institución, llegando al colmo hasta de emplazar a una persona por el hecho de decir que en el país, no es raro ver a muchos representantes de esa institución, con el feo nombre de Derechos Humanos Sin Rostro, cojeando de una pata, es decir, que tienen hartos a oficiales policiales, yendo a los cuarteles a solicitar la libertad de narcotraficantes. ¿Quién, en casi todas las provincias del país, no tiene la percepción de que eso ha venido ocurriendo desde hace décadas? ¿Quién, en su sano juicio, puede pensar que eso se hace gratis?
Entonces, este señor presidente de esa entelequia a nivel nacional, en lugar de investigar lo que ha dicho ese señor, que goza de una credibilidad nacional porque cada vez que denuncia algún hecho, lo hace con pruebas, lo que dice es, que será mejor que vaya buscando las pruebas de lo que dice, o va a conocer los abogados de la entelequia en los tribunales.
Esto hay que decirlo: hace décadas que las acciones de la policía, algunas con sus vicios, no tenían tanta aprobación de la sociedad dominicana, pero tampoco se había visto el gran rechazo que le tiene el país, a esa entelequia de los retorcidos derechos humanos.
Todos los críticos de los derechos humanos, que son demasiados, están de acuerdo en que el presidente de los derechos humanos de este país es un hombre serio.
Pero carajo, ese es un reconocimiento que él debe honrar haciendo un trabajo digno a favor del país. Yo fuera él, y hubiera renunciado hace años. Pero los carguitos son buenos; si no es así, pregúntenle a Hipólito Mejía.
De mi parte, un reconocimiento al nuevo director de la policía, porque no coge corte y no ceja ni le hace caso a las críticas de los leguleyos y garantistas que todo lo critican, porque todavía no se le ha dado el caso de que le hayan matado a un familiar cercano. Un reconocimiento también al presidente Abinader, por dejar que la policía trabaje sin tantas trabas. Espero que la mano dura y apegada a los derechos humanos se ponga de manifiesto también con la peligrosa migración de haitianos indocumentados.
¡Ah, y al jefe de los derechos humanos, que investigue para que verifique si es cierto o no que los llamados derechos humanos sin rostro tienen rostro; mejor dicho, dos rostros.
