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BCRD sube la tasa a 5.50 %: el Banco Central entra en modo defensivo ante el petróleo y la inflación

La autoridad monetaria dominicana eleva su tasa de política monetaria por primera vez desde octubre de 2025, mientras aumentan los riesgos externos derivados del petróleo, las condiciones financieras internacionales y las interrupciones del comercio mundial.

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) decidió elevar su tasa de política monetaria de 5.25 % a 5.50 % anual, un incremento de 25 puntos básicos que marca el primer aumento de la tasa en casi un año.

La decisión, adoptada durante la reunión de política monetaria de septiembre, tiene un carácter preventivo. El objetivo declarado por el BCRD es preservar el anclaje de las expectativas de inflación y evitar que los aumentos de costos terminen trasladándose de manera persistente a otros precios de la economía.

El movimiento se produce en un momento particularmente delicado para la economía dominicana: la inflación todavía se encuentra por encima del centro de la meta, mientras los precios internacionales del petróleo han aumentado como consecuencia de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.

Y aquí aparece el dilema central.

El Banco Central está intentando contener las presiones inflacionarias sin frenar demasiado una economía que todavía mantiene un crecimiento cercano al 4.5 %.

Una tasa más alta y un mensaje claro

Además del aumento de la tasa de política monetaria, el BCRD elevó la facilidad permanente de expansión de liquidez —repos a un día— hasta 6.00 %, mientras que la tasa de depósitos remunerados, conocida como Overnight, aumentó a 4.75 %.

La señal es clara: las condiciones monetarias comienzan a ser más restrictivas.

El Banco Central explica que durante septiembre aumentaron los riesgos inflacionarios debido principalmente al incremento de los precios del petróleo y sus derivados, las disrupciones en el transporte mundial de mercancías y condiciones climáticas adversas.

No se trata, por tanto, únicamente de una reacción frente a la inflación que ya existe.

También es una respuesta preventiva frente a lo que podría ocurrir si los shocks externos continúan.

La inflación ha bajado, pero todavía no está en el centro de la meta

La decisión puede parecer contradictoria a primera vista.

La inflación dominicana venía descendiendo.

Después de alcanzar 5.67 % interanual en junio, bajó a 5.13 % en agosto, mientras que la inflación subyacente descendió hasta 4.76 %, ya dentro del rango objetivo establecido por el Banco Central.

La meta oficial es una inflación de 4.0 % ± 1 punto porcentual, es decir, un rango entre 3 % y 5 %.

Sin embargo, la inflación general de 5.13 % todavía se encontraba ligeramente por encima del límite superior de ese rango.

El BCRD sostiene que sus proyecciones apuntan a que la inflación retornaría al rango objetivo durante el cuarto trimestre de 2026, aunque reconoce que existen riesgos al alza vinculados principalmente con conflictos internacionales y fenómenos climáticos.

Por eso, el aumento de tasas puede interpretarse como una especie de seguro monetario.

La autoridad intenta actuar antes de que un shock externo termine contaminando las expectativas y generando aumentos más persistentes de precios.

El petróleo vuelve a convertirse en el problema

El factor que está complicando el escenario es el petróleo.

República Dominicana es una economía altamente dependiente de las importaciones de combustibles. Por eso, un aumento prolongado del precio internacional del crudo puede terminar afectando los costos de transporte, generación eléctrica, producción industrial, logística y alimentos.

El propio BCRD señala que los mayores precios del petróleo y sus derivados asociados al conflicto en Medio Oriente están incrementando los riesgos inflacionarios.

Además, el problema no necesariamente termina cuando baja el precio del petróleo.

Los combustibles refinados, el transporte marítimo y las cadenas globales de suministro también pueden experimentar aumentos de costos.

Esto significa que un shock energético internacional podría terminar llegando a la economía dominicana por diferentes canales.

Pero subir las tasas también tiene un costo

Aquí aparece la segunda cara de la decisión.

Una tasa de política monetaria más elevada tiende a transmitirse hacia las condiciones de financiamiento de la economía.

Eso puede significar préstamos más costosos para consumidores y empresas, especialmente si las tasas comerciales comienzan a incorporar el nuevo escenario monetario.

Y eso importa porque el crédito privado en moneda nacional todavía estaba creciendo alrededor de 7.5 % interanual al cierre de agosto, según el Banco Central.

El crédito es uno de los mecanismos mediante los cuales las tasas de interés terminan afectando la economía real.

Si financiar una vivienda, comprar un vehículo, ampliar una empresa o ejecutar un proyecto inmobiliario se vuelve más caro, algunas decisiones de consumo e inversión pueden retrasarse.

De ahí que economistas consultados por Diario Libre hayan advertido que el aumento podría moderar el crecimiento de sectores particularmente sensibles al financiamiento, como construcción e industria.

La economía todavía está creciendo

Y ese es precisamente uno de los elementos que hacen más delicada la decisión.

La economía dominicana no se encuentra actualmente en una fase de contracción.

El BCRD reporta que la actividad económica acumuló un crecimiento de 4.5 % durante los primeros ocho meses de 2026, con una expansión interanual del IMAE de 3.8 % en agosto.

El desempeño ha estado apoyado, entre otros sectores, por construcción, intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes.

Por eso, la política monetaria enfrenta dos objetivos que pueden entrar en tensión:

contener las presiones inflacionarias y, al mismo tiempo, evitar una desaceleración excesiva de la actividad económica.

Una tasa demasiado baja puede permitir que los shocks de precios se propaguen.

Una tasa demasiado alta durante demasiado tiempo puede enfriar el crédito, la inversión y el consumo.

El desafío consiste en encontrar el punto adecuado.

El peso dominicano entra también en la ecuación

Existe otro elemento importante: el tipo de cambio.

El BCRD reporta que el peso dominicano acumulaba una apreciación cercana al 6 % al cierre de septiembre, mientras las reservas internacionales se situaban alrededor de US$15,400 millones al cierre de agosto.

Una moneda relativamente estable puede ayudar a limitar la inflación importada.

Cuando una economía importa petróleo, alimentos, maquinaria y otros productos, una depreciación significativa de su moneda puede hacer que esos bienes sean todavía más caros en términos locales.

Por eso, las condiciones monetarias también tienen una dimensión cambiaria.

Mantener el atractivo relativo de los activos denominados en pesos puede contribuir a preservar la estabilidad del mercado cambiario, aunque la tasa de interés no es el único factor que determina el comportamiento de la moneda.

¿Qué puede pasar a partir de ahora?

El escenario dependerá en buena medida de lo que ocurra con el petróleo y con las condiciones financieras internacionales.

Escenario 1: el petróleo comienza a bajar

Si las tensiones internacionales disminuyen y los precios energéticos retroceden, la presión sobre la inflación dominicana podría moderarse.

En ese escenario, el Banco Central tendría más espacio para mantener la tasa de 5.50 % sin necesidad de realizar nuevos aumentos.

Escenario 2: el petróleo permanece elevado

Si los precios energéticos continúan altos durante un período prolongado, el BCRD podría mantener una postura monetaria restrictiva durante más tiempo.

El objetivo sería evitar que el shock energético termine trasladándose a otros bienes y servicios y afectando las expectativas de inflación.

Escenario 3: el petróleo vuelve a dispararse

Este sería uno de los escenarios más complejos.

Un aumento fuerte y prolongado del crudo podría elevar los costos de transporte y producción y generar nuevas presiones sobre los precios.

En ese caso, la autoridad monetaria tendría que evaluar cuánto de ese shock es temporal y cuánto amenaza con convertirse en una inflación más persistente.

Escenario 4: el crédito comienza a desacelerarse

El efecto contrario también debe vigilarse.

Si las tasas más altas reducen significativamente el crecimiento del crédito, podrían comenzar a moderarse el consumo y la inversión.

Sectores dependientes del financiamiento, especialmente construcción y determinadas actividades industriales, podrían sentir primero ese impacto.

El verdadero dilema del Banco Central

La decisión de llevar la tasa al 5.50 % no significa necesariamente que la economía dominicana esté entrando en una crisis.

Más bien muestra que la autoridad monetaria está reaccionando a un entorno internacional que se ha vuelto más incierto.

La inflación ha comenzado a moderarse, la actividad económica mantiene un crecimiento importante y el sistema financiero conserva indicadores que el BCRD considera sólidos. Pero al mismo tiempo, el petróleo, las tensiones geopolíticas, el transporte internacional y las condiciones financieras externas introducen nuevos riesgos.

El Banco Central, en consecuencia, parece estar priorizando la prevención de una nueva ola inflacionaria.

Ahora queda por ver cuánto tiempo tendrá que mantener esa postura.

Porque la gran pregunta para los próximos meses no será solamente cuánto cuesta el dinero.

Será también cuánto costará el petróleo, cuánto tiempo permanecerán elevadas las tasas internacionales y, sobre todo, cuánto de ese aumento terminará llegando al bolsillo de los dominicanos.

La economía dominicana enfrenta así una combinación particularmente delicada: inflación todavía por encima del rango objetivo, petróleo elevado, incertidumbre internacional y una economía que continúa creciendo.

Y en ese escenario, el aumento de la tasa al 5.50 % es una señal de que el Banco Central ha decidido actuar antes de que las presiones externas puedan convertirse en un problema interno más difícil de controlar.

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