La UNCTAD reduce las expectativas de expansión de la economía global por el impacto de la crisis en Oriente Medio, los elevados precios de la energía y las tensiones comerciales. Las economías en desarrollo afrontan mayores costes de importación y financiamiento, mientras República Dominicana podría sentir los efectos a través del petróleo, el turismo y las remesas.

La economía mundial se encamina hacia un año de crecimiento más lento. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que el producto interno bruto global aumentará un 2,6 % en 2026, por debajo del 2,9 % registrado en 2025.
La advertencia aparece en el Informe sobre Comercio y Desarrollo 2026, publicado este viernes 9 de octubre, que identifica la crisis de Oriente Medio y sus consecuencias sobre los mercados energéticos como uno de los principales factores que están debilitando las perspectivas económicas internacionales.
El organismo considera que el encarecimiento de la energía, las interrupciones de las rutas comerciales y la incertidumbre geopolítica están presionando la inversión, el consumo y las cadenas de suministro. Aunque la economía mundial ha mostrado capacidad de resistencia, los riesgos siguen inclinados hacia un escenario de menor crecimiento.
La cifra no significa que la economía mundial vaya a entrar necesariamente en recesión. Indica, sin embargo, que la actividad económica crecería a un ritmo más moderado, en un entorno que puede dificultar la creación de empleos, elevar los costes empresariales y reducir el margen de maniobra de los gobiernos. Fuente: UNCTAD.
LA CRISIS ENERGÉTICA, UNO DE LOS PRINCIPALES RIESGOS
El conflicto en Oriente Medio ha alterado las expectativas de los mercados energéticos y ha elevado la preocupación por el suministro de petróleo, gas y otros productos fundamentales para la economía mundial.
El estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte internacional de hidrocarburos, se encuentra entre los puntos de mayor preocupación. Las interrupciones o amenazas a la navegación por esta vía pueden encarecer el transporte, aumentar las primas de los seguros marítimos y dificultar el abastecimiento de los países importadores.
El efecto se extiende mucho más allá del precio de la gasolina. La energía es un componente importante de los costes de producción, la agricultura, la industria, la aviación y el transporte de mercancías.
Cuando el petróleo y los combustibles se encarecen, las empresas deben decidir si absorben parte del aumento, reducen sus márgenes o trasladan los costes a los consumidores. En este último caso, los hogares pierden poder adquisitivo y disponen de menos dinero para otros gastos.
La UNCTAD advierte que este tipo de perturbaciones afecta especialmente a los países en desarrollo que dependen de las importaciones de combustibles, alimentos y fertilizantes. Estos países pueden verse obligados a pagar más por los productos que necesitan justo cuando el crecimiento de sus socios comerciales se debilita.
MÁS COMERCIO NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE MÁS CRECIMIENTO
Uno de los datos destacados del informe es que el comercio mundial de bienes y servicios podría crecer alrededor de un 4 % en términos reales durante 2026.
A primera vista, esa cifra podría parecer incompatible con una economía global en desaceleración. Sin embargo, la UNCTAD advierte que el valor monetario del comercio puede aumentar por el encarecimiento de los productos energéticos sin que eso represente un incremento equivalente en la cantidad de bienes y servicios intercambiados.
La diferencia es fundamental. Si un país importa la misma cantidad de petróleo, pero debe pagar mucho más por cada barril, el valor de sus importaciones aumenta aunque no haya recibido más energía.
En 2025, el comercio mundial alcanzó un valor récord de aproximadamente 35 billones de dólares. Para 2026, el organismo señala que parte del aumento de los valores comerciales responde precisamente al efecto de los precios energéticos.
Por eso, para comprender la salud real de la economía mundial, no basta con observar cuánto dinero mueve el comercio. También es necesario analizar las cantidades intercambiadas, la producción, la inversión y la capacidad de los hogares para consumir.

LAS ECONOMÍAS EN DESARROLLO, BAJO MAYOR PRESIÓN
La desaceleración también afecta a los países en desarrollo. La UNCTAD proyecta que este grupo de economías crecerá un 4 % en 2026, frente al 4,7 % de 2025.
Aunque ese ritmo continúa siendo superior al previsto para el conjunto de la economía mundial, no todos los países se encuentran en la misma situación. Los importadores netos de energía pueden sufrir mayores costes, presiones inflacionarias y dificultades para financiar sus necesidades de desarrollo.
Además, el encarecimiento del crédito puede complicar la construcción de infraestructuras, la expansión de las empresas y los programas de inversión pública.
Los países que ya soportan elevados niveles de deuda disponen de menos espacio fiscal para responder a una nueva crisis mediante subsidios, ayudas directas o proyectos de estímulo económico.
El informe también alerta sobre la reducción de la ayuda oficial al desarrollo, que se proyecta en casi un 7 % durante 2026. Una disminución de esos recursos puede dificultar la financiación de proyectos sociales y económicos en los países más vulnerables.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL IMPULSA EL COMERCIO, PERO SUS BENEFICIOS NO SE DISTRIBUYEN POR IGUAL
Mientras la crisis energética presiona a la economía mundial, la inteligencia artificial y los semiconductores están impulsando una parte importante del comercio internacional.
La demanda de procesadores, servidores y equipos para centros de datos está generando nuevas oportunidades para empresas y países que participan en esas cadenas de producción.
Sin embargo, la UNCTAD advierte que el crecimiento del comercio relacionado con la inteligencia artificial no garantiza automáticamente beneficios amplios para todas las economías.
Los sectores de mayor valor añadido están concentrados en un grupo relativamente reducido de empresas y países con capacidad tecnológica, capital, infraestructura y acceso a mercados estratégicos.
Las restricciones a la exportación de tecnologías, los controles de inversión y las condiciones impuestas a las cadenas de suministro pueden dificultar que otros países entren en esos mercados.
La inteligencia artificial representa una oportunidad para elevar la productividad, pero también puede ampliar las diferencias entre las economías que controlan las tecnologías y aquellas que dependen de importarlas.
LAS TENSIONES ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA CAMBIAN EL MAPA COMERCIAL
El informe también destaca la transformación de las relaciones comerciales internacionales. Según la UNCTAD, el comercio entre Estados Unidos y China ha disminuido más de un 20 % desde 2024, mientras Asia oriental ha ampliado sus intercambios tanto con China como con América del Norte.
Esta reorganización refleja las tensiones comerciales, las restricciones tecnológicas y los esfuerzos de las principales potencias por reducir determinadas dependencias estratégicas.
Aunque las empresas pueden trasladar parte de sus operaciones a otros mercados, reorganizar las cadenas de suministro implica costes, inversiones y períodos de adaptación. Si la incertidumbre persiste, algunas compañías pueden retrasar proyectos y limitar nuevas contrataciones.
El resultado es una economía mundial en la que los conflictos geopolíticos influyen cada vez más en las decisiones empresariales y en el coste de producir y transportar mercancías.
¿CÓMO PUEDE AFECTAR A REPÚBLICA DOMINICANA?
Para República Dominicana, las advertencias de la UNCTAD tienen especial importancia porque el país depende de las importaciones de combustibles y mantiene una economía estrechamente vinculada al turismo, el comercio internacional, las remesas y la inversión extranjera.
1. Combustibles y transporte. Si los precios internacionales del petróleo permanecen elevados, aumenta la presión sobre los costes de los combustibles, el transporte de mercancías y la generación eléctrica. Esto puede repercutir en los gastos de las empresas y en el presupuesto de los hogares.
2. Turismo. Una desaceleración en los principales mercados emisores de visitantes puede afectar las decisiones de viaje de algunos consumidores. Además, el encarecimiento del combustible de aviación puede elevar los costes de las aerolíneas y repercutir en los precios de los vuelos.
3. Remesas. Si el crecimiento se debilita en países donde reside una parte importante de la diáspora dominicana, especialmente Estados Unidos y España, podría moderarse la capacidad de algunos hogares para enviar dinero a sus familiares. El resultado dependerá de la situación laboral y de los ingresos de esas comunidades.
4. Inflación. El encarecimiento del petróleo, los alimentos importados, los fertilizantes y el transporte puede trasladarse gradualmente a los precios internos. El efecto final dependerá de la duración de la crisis, los costes de importación y las medidas adoptadas por las autoridades.
5. Inversión y financiamiento. Un entorno internacional más incierto puede llevar a algunos inversores a posponer proyectos o exigir mayores rendimientos para asumir riesgos. Si las condiciones financieras se endurecen, también podría aumentar el coste de financiar obras públicas y proyectos privados.
Estos son riesgos potenciales, no consecuencias inevitables. Una normalización de los mercados energéticos, la diversificación de los proveedores y una demanda turística resistente podrían amortiguar parte del impacto.

TRES ESCENARIOS PARA LA ECONOMÍA MUNDIAL
El panorama dependerá en buena medida de la evolución de la crisis en Oriente Medio y de la capacidad de los países para mantener abiertas las principales rutas comerciales.
Escenario uno: la crisis energética se prolonga. Si persisten las interrupciones del suministro y los precios continúan elevados, podrían aumentar las presiones inflacionarias, reducirse el poder adquisitivo y retrasarse las inversiones. Los países importadores de energía serían especialmente vulnerables.
Escenario dos: se normaliza el transporte por el estrecho de Ormuz. Una reducción de las tensiones y una recuperación de los flujos energéticos podrían aliviar los costes de transporte y producción. El efecto positivo dependería de la rapidez con que los mercados y las cadenas de suministro regresen a condiciones más estables.
Escenario tres: la tecnología impulsa la productividad. La inversión en inteligencia artificial, semiconductores y digitalización podría contribuir a mejorar la productividad y abrir nuevas oportunidades comerciales. Sin embargo, para que los beneficios lleguen a más países, serían necesarias inversiones en educación, infraestructura, capacidades tecnológicas y acceso a financiación.
Ninguno de estos escenarios está garantizado. La evolución de los precios energéticos, las decisiones de las principales potencias y las condiciones financieras determinarán buena parte de los resultados.
UNA ADVERTENCIA PARA LOS GOBIERNOS Y LOS MERCADOS
La proyección de crecimiento mundial del 2,6 % constituye una señal de alerta sobre la fragilidad del entorno económico internacional. La combinación de energía cara, tensiones comerciales, deuda elevada y concentración de las inversiones tecnológicas plantea desafíos tanto para las grandes potencias como para los países en desarrollo.
Para República Dominicana, la situación refuerza la importancia de vigilar los costes de importación, proteger la estabilidad macroeconómica y ampliar la capacidad de producir energía a partir de fuentes diversificadas.
La transición hacia energías renovables puede contribuir a reducir la exposición a los combustibles importados, aunque requiere inversiones, planificación y una integración adecuada de las nuevas fuentes al sistema eléctrico.
La principal incógnita es cuánto durará la crisis energética y hasta qué punto afectará las decisiones de consumo, inversión y financiamiento en los próximos meses.
La economía mundial todavía podría evitar una desaceleración más profunda, pero el margen de error se reduce cuando los conflictos geopolíticos encarecen la energía y dificultan el comercio. Para países como República Dominicana, prepararse para ese escenario será tan importante como aprovechar cualquier oportunidad de crecimiento que surja en medio de la incertidumbre.
