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BRASIL ENTRA EN LA RECTA FINAL: UNA ENCUESTA REDUCE LA DISTANCIA ENTRE LULA Y FLÁVIO BOLSONARO

El primer sondeo de la segunda vuelta muestra a Lula con 47,3 % frente a 43,1 % de Flávio Bolsonaro, una diferencia que se encuentra dentro del margen de error. El resultado oficial de la primera vuelta, sin embargo, colocó al candidato del PL por delante.

Brasil entra en una nueva etapa electoral.

Después de una primera vuelta extraordinariamente ajustada, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se preparan para enfrentarse nuevamente el próximo 25 de octubre, esta vez en una segunda vuelta en la que cada voto adquiere un peso decisivo.

La primera vuelta dejó un resultado que sorprendió frente a varias de las encuestas previas: Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo 47,03 % de los votos válidos, mientras que Lula, actual presidente y candidato del Partido de los Trabajadores, consiguió 45,16 %.

La diferencia fue de apenas 1,87 puntos porcentuales.

Pero una nueva medición muestra que, cuando se plantea directamente el escenario de segunda vuelta, la fotografía cambia.

LULA CONSERVA UNA VENTAJA, PERO LA DISTANCIA ES ESTRECHA

La encuesta CNT/MDA publicada el 3 de octubre —antes de la primera vuelta— colocaba a Lula con 47,3 % de las preferencias en un eventual enfrentamiento contra Flávio Bolsonaro, frente al 43,1 % del candidato del PL.

La diferencia de 4,2 puntos se encontraba dentro del margen de error de 2,2 puntos porcentuales, por lo que el propio resultado debía interpretarse como un escenario de empate técnico.

Además, el dato más importante no está solamente en los números absolutos.

En comparación con la medición anterior del instituto, Flávio había aumentado de 40 % a 43,1 %, mientras Lula prácticamente permanecía estable, pasando de 47 % a 47,3 %.

Es decir:

Flávio estaba recortando distancia antes de que comenzara formalmente la segunda vuelta.

Pero hay que hacer una precisión fundamental.

Esa encuesta fue realizada antes de conocerse el resultado real de la primera vuelta.

Por tanto, no puede utilizarse como una fotografía del electorado posterior al 4 de octubre.

Y EN LA REALIDAD OCURRIÓ ALGO DIFERENTE

El resultado oficial terminó colocando a Flávio Bolsonaro por delante.

El Tribunal Superior Electoral informó que Flávio obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03 % de los votos válidos, mientras Lula consiguió 53.876.617 votos, equivalentes al 45,16 %.

Eso significa que Flávio llegó a la segunda vuelta con una ventaja de aproximadamente 2,23 millones de votos.

Pero esa ventaja no significa que la elección esté definida.

En una segunda vuelta desaparecen los candidatos que quedaron fuera de la carrera y sus electores tienen que decidir qué hacer.

Algunos se trasladarán hacia uno de los dos finalistas.

Otros podrían votar en blanco o nulo.

Y otros podrían abstenerse.

De hecho, la primera vuelta registró más de 33 millones de abstenciones, un elemento que los analistas consideran relevante para entender el resultado y que podría volver a tener importancia en el balotaje.

AHORA COMIENZA OTRA ELECCIÓN

La segunda vuelta no es simplemente una repetición de la primera.

Es una elección completamente diferente.

Lula necesita consolidar a quienes ya lo apoyaron y, al mismo tiempo, atraer parte de los votos de los candidatos que quedaron eliminados.

Flávio enfrenta exactamente el mismo desafío desde el otro lado.

Los candidatos que quedaron fuera de la contienda obtuvieron una cantidad de votos suficiente para convertirse en un grupo relevante en el balotaje.

Por eso, una de las preguntas fundamentales de las próximas semanas será:

¿hacia dónde se moverán esos millones de electores?

Y todavía existe otro grupo importante:

los ciudadanos que no votaron.

EL FACTOR ABSTENCIÓN

La participación será uno de los elementos que habrá que observar con especial atención.

Según datos publicados después de la primera vuelta, la abstención alcanzó alrededor de 33,5 millones de electores, equivalente al 21,08 % del electorado habilitado.

Esto importa porque los porcentajes de la primera vuelta se calculan sobre los votos válidos.

Por tanto, decir que Flávio obtuvo 47,03 % no significa que haya recibido el apoyo de 47 % de todos los brasileños habilitados para votar.

Su proporción sobre el total del electorado fue considerablemente menor.

Lo mismo ocurre con Lula.

La segunda vuelta puede modificar sustancialmente esa relación dependiendo de quién consiga movilizar a sus simpatizantes y convencer a quienes todavía no tienen una decisión definida.

LOS MERCADOS YA REACCIONARON

El resultado de la primera vuelta también tuvo una repercusión inmediata en los mercados financieros.

El Ibovespa, principal índice de la bolsa brasileña, llegó a subir 7,7 % después del resultado y alcanzó un máximo histórico de 206.911,89 puntos.

El real brasileño también registró una fuerte apreciación frente al dólar.

Pero esto no significa que los mercados estén determinando el resultado electoral.

Lo que refleja es que los inversionistas están incorporando distintos escenarios políticos y económicos en sus expectativas.

La reacción también muestra por qué estas elecciones están siendo seguidas con especial atención por los mercados internacionales.

Brasil es la mayor economía de América Latina y cualquier cambio significativo en la política económica puede tener repercusiones sobre el real, la bolsa, las tasas de interés, la inversión extranjera y las relaciones comerciales.

¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO PARA LA ECONOMÍA?

Uno de los grandes temas de la segunda vuelta será precisamente la política económica.

Flávio Bolsonaro está intentando presentarse como una alternativa vinculada a una agenda más orientada al sector privado y al control del gasto.

Lula, por su parte, defiende la continuidad de su proyecto de gobierno y una política económica con mayor énfasis en programas sociales y participación del Estado.

Las diferencias no se limitan a la economía.

También existen posiciones distintas sobre seguridad, política exterior, relación con Estados Unidos, China, medioambiente y el papel del Estado brasileño.

Por eso, el resultado del 25 de octubre tendrá implicaciones que irán mucho más allá de quién ocupará el Palacio de Planalto.

LA POLÍTICA EXTERIOR TAMBIÉN PESA

Brasil se encuentra en una posición particularmente importante dentro del escenario internacional.

Es miembro de los BRICS, mantiene una relación comercial fundamental con China y tiene una relación estratégica con Estados Unidos.

Flávio Bolsonaro ha mostrado una posición más cercana a la administración de Donald Trump, mientras que Lula ha mantenido una política exterior caracterizada por una mayor autonomía respecto de Washington y una fuerte defensa del multilateralismo.

La elección, por tanto, también puede modificar el tono de Brasil frente a las grandes potencias.

Eso incluye cuestiones comerciales, energéticas, ambientales y geopolíticas.

EL CONGRESO SERÁ OTRO FACTOR

Existe además un elemento que puede ser tan importante como la elección presidencial:

el Congreso.

El Partido Liberal, asociado a la familia Bolsonaro, logró importantes avances en las elecciones legislativas.

Reuters informó que el PL pasó a tener 28 de los 81 escaños del Senado, casi duplicando su representación anterior.

Esto significa que, independientemente de quién gane la Presidencia, el próximo Gobierno tendrá que negociar con un Congreso donde las fuerzas de derecha tendrán un peso importante.

Por eso, la elección presidencial no debe analizarse de manera aislada.

Brasil no solamente está decidiendo entre Lula y Flávio.

También está definiendo el equilibrio político que acompañará al próximo Gobierno.

LAS ENCUESTAS NO SON EL RESULTADO

Este punto será fundamental durante las próximas semanas.

Una encuesta mide las preferencias de una muestra de ciudadanos en un momento determinado.

No determina quién ganará.

Y la primera vuelta acaba de demostrarlo.

Varias encuestas previas situaban a Lula por delante de Flávio en distintos escenarios. Sin embargo, cuando se contaron los votos, Flávio terminó en primer lugar con 47,03 % frente al 45,16 % de Lula.

Ahora comienza una nueva ronda de mediciones.

Datafolha realizó entrevistas entre el 6 y el 8 de octubre a 2.520 electores en municipios de las cinco regiones brasileñas, con un margen de error de dos puntos porcentuales. PoderData también prepara un nuevo estudio, mientras AtlasIntel tiene previsto publicar su medición el 9 de octubre.

Estas nuevas encuestas serán especialmente importantes porque serán realizadas después de conocerse el resultado de la primera vuelta.

Es decir, permitirán observar si el resultado del 4 de octubre modificó las preferencias de los electores.

TRES SEMANAS PARA CAMBIAR LA ELECCIÓN

Quedan poco más de dos semanas para la segunda vuelta.

Y eso significa que ambos candidatos tendrán que concentrarse en grupos muy específicos.

Los electores de los candidatos eliminados.

Los indecisos.

Los ciudadanos que votaron en blanco o nulo.

Y quienes se abstuvieron en la primera vuelta.

Cada grupo puede modificar el equilibrio.

Pero también habrá que observar algo todavía más importante:

qué argumentos logran movilizar a los ciudadanos que ya tomaron una decisión y cuáles consiguen convencer a quienes todavía no la han tomado.

La campaña entra así en una etapa mucho más directa.

Ya no hay una decena de candidatos compitiendo por la Presidencia.

Hay dos.

BRASIL ANTE UNA ELECCIÓN ABIERTA

El resultado de la primera vuelta colocó a Flávio Bolsonaro por delante.

La encuesta CNT/MDA había mostrado anteriormente a Lula con una ventaja de 4,2 puntos en un eventual segundo turno, aunque dentro del margen de error.

Y las nuevas mediciones realizadas después de la primera vuelta están comenzando a construir una fotografía diferente del electorado.

Lo que sí está confirmado es que la carrera llega a la recta final con una diferencia muy pequeña entre los dos candidatos.

Flávio llega con la ventaja matemática de haber ganado la primera vuelta; Lula llega con el desafío de transformar su segundo puesto en una mayoría para el 25 de octubre.

Ninguno de esos datos permite anticipar por sí solo el resultado.

La verdadera incógnita estará en los millones de brasileños que votaron por otros candidatos, los que no votaron y aquellos que todavía pueden cambiar de posición.

Y mientras la campaña entra en su fase definitiva, los mercados, los empresarios, los gobiernos extranjeros y los propios brasileños estarán pendientes de una pregunta que solo podrá responderse con las urnas:

¿quién conseguirá convertir esta carrera extremadamente cerrada en una mayoría el próximo 25 de octubre?

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