Los ataques con drones dañaron instalaciones de la principal compañía tecnológica rusa. Uno de los centros alberga dos de los tres superordenadores que Yandex utiliza para desarrollar sus modelos de inteligencia artificial.

La guerra entre Rusia y Ucrania está abriendo un nuevo frente: la infraestructura tecnológica que sostiene servicios digitales, operaciones empresariales y sistemas de inteligencia artificial. En apenas dos días, drones ucranianos alcanzaron dos centros de datos de Yandex, una de las principales compañías tecnológicas rusas, provocando interrupciones y dejando en incertidumbre la magnitud total de los daños.
El segundo ataque se produjo el viernes 9 de octubre de 2026, en una instalación de Yandex ubicada en la región de Kaluga, al suroeste de Moscú. La empresa confirmó que varios módulos del centro quedaron completamente fuera de servicio y advirtió que algunos de sus servicios podrían experimentar interrupciones temporales.
El golpe ocurrió un día después de otro ataque contra el centro de datos de Sasovo, en la región de Riazán, donde se encuentran dos de los tres superordenadores que la compañía utiliza para desarrollar sus modelos de inteligencia artificial. Según Reuters, Yandex todavía evaluaba los daños y no había confirmado si los equipos afectados podrían recuperarse. Reuters
DOS ATAQUES EN DOS DÍAS: ¿QUÉ SE SABE?
El primer ataque, registrado el jueves 8 de octubre, provocó un incendio en el centro de datos de Sasovo y obligó a suspender sus operaciones. La instalación alberga decenas de miles de servidores y constituye una pieza importante de la infraestructura digital de Yandex.
Al día siguiente, otro ataque alcanzó las instalaciones de Kaluga. La compañía informó que varios módulos habían quedado inutilizados y que estaba trabajando para mantener sus servicios operativos mientras evaluaba el alcance de los daños.
La importancia de estos ataques no radica únicamente en los edificios afectados. Los centros de datos concentran servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de procesamiento y conexiones que permiten mantener en funcionamiento numerosas plataformas digitales. Cuando una instalación de esta naturaleza queda fuera de servicio, las consecuencias pueden extenderse mucho más allá del lugar donde impactó un dron.
YANDEX: MUCHO MÁS QUE EL «GOOGLE RUSO»
Yandex es una empresa tecnológica rusa que ofrece servicios de navegación, búsquedas, almacenamiento en la nube, comercio electrónico, música y otras aplicaciones utilizadas diariamente por millones de personas.
También desempeña un papel relevante en el desarrollo de inteligencia artificial mediante modelos como YandexGPT. Para entrenar y mejorar estos sistemas se necesita una enorme capacidad de procesamiento, proporcionada por superordenadores que trabajan con grandes cantidades de datos.
De acuerdo con la información publicada por Reuters, el centro de Sasovo alberga dos de los tres superordenadores que Yandex utiliza para desarrollar sus modelos de IA. La empresa no había confirmado si estas máquinas sufrieron daños directos, por lo que todavía no es posible determinar el impacto definitivo sobre sus proyectos tecnológicos.
Sin embargo, el hecho de que dos centros de datos hayan sido atacados en un intervalo tan corto plantea interrogantes sobre la capacidad de la compañía para mantener sus operaciones y proteger sus instalaciones críticas.
ZELENSKY JUSTIFICA LOS ATAQUES COMO UNA RESPUESTA A RUSIA
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, vinculó los ataques contra la infraestructura tecnológica rusa con los bombardeos rusos contra centros de datos y redes de telecomunicaciones ucranianas.
Zelenski afirmó que su país responde de manera recíproca a los ataques contra sus instalaciones digitales. Sus declaraciones reflejan la ampliación de una campaña que ya no se limita a refinerías, depósitos de combustible, puertos o instalaciones militares.
Durante las últimas semanas, Rusia también ha atacado infraestructura digital en Ucrania. Según los reportes citados por Reuters, algunos de esos golpes obligaron a suspender operaciones en centros de datos ucranianos y provocaron interrupciones de conectividad.
Esta dinámica convierte a la infraestructura informática en otro elemento de la confrontación: cada país busca afectar capacidades del adversario que pueden tener consecuencias económicas, logísticas y estratégicas.
No obstante, que una instalación tenga importancia económica o tecnológica no significa automáticamente que todos sus componentes sean objetivos militares legítimos. La legalidad de cada ataque depende de las circunstancias concretas y de las normas aplicables del derecho internacional humanitario.

¿POR QUÉ LOS CENTROS DE DATOS SE HAN CONVERTIDO EN OBJETIVOS ESTRATÉGICOS?
La guerra moderna depende cada vez más de sistemas digitales. Las comunicaciones, los servicios financieros, el comercio electrónico, la logística y numerosas operaciones empresariales necesitan centros de datos capaces de procesar y almacenar información.
La inteligencia artificial añade otra dimensión. Los superordenadores permiten entrenar modelos avanzados, analizar grandes volúmenes de información y desarrollar herramientas que pueden utilizarse en ámbitos comerciales, científicos y, dependiendo de sus aplicaciones, también militares.
Por eso, atacar un centro de datos puede generar efectos que no se limitan a la destrucción física de servidores. Una interrupción puede afectar a empresas que dependen de la nube, retrasar operaciones digitales y obligar a trasladar cargas de trabajo a otras instalaciones.
Pero el impacto depende de factores como la redundancia de los sistemas, las copias de seguridad, la distribución geográfica de los servidores y la rapidez con la que se restablecen las operaciones. Un centro dañado no implica necesariamente que todos los servicios de una empresa queden paralizados.
LAS POSIBLES CONSECUENCIAS PARA RUSIA
1. Interrupciones en servicios digitales. Si las instalaciones afectadas no recuperan pronto su capacidad, algunos servicios de Yandex y las empresas que utilizan su infraestructura podrían sufrir fallos o retrasos.
2. Pérdidas económicas. La reparación de equipos, la recuperación de información y la migración de operaciones pueden elevar los costes de la compañía y de sus clientes empresariales.
3. Presión sobre el desarrollo de inteligencia artificial. Si los superordenadores de Sasovo resultaron dañados, Yandex podría tener que reorganizar sus recursos de computación. Sin una evaluación técnica definitiva, no se puede afirmar que sus programas de inteligencia artificial hayan quedado paralizados.
4. Más inversiones en seguridad y redundancia. Las empresas tecnológicas podrían verse obligadas a reforzar la protección física de sus instalaciones, distribuir mejor sus servidores y preparar mecanismos para trasladar rápidamente los servicios a otros centros.
5. Riesgo de una escalada de ataques. Si ambos países continúan respondiendo a los golpes contra sus infraestructuras digitales con ataques similares, los centros de datos y las redes de telecomunicaciones podrían quedar cada vez más expuestos.

UNA NUEVA DIMENSIÓN DE LA GUERRA TECNOLÓGICA
Los ataques contra Yandex muestran que la guerra entre Rusia y Ucrania continúa extendiéndose a infraestructuras que sostienen buena parte de la actividad económica contemporánea.
La energía, el transporte, los puertos y las instalaciones industriales ya forman parte de esta confrontación. Ahora, los centros de datos aparecen con mayor claridad en el mapa de los objetivos alcanzados por drones.
El desarrollo de inteligencia artificial depende de una infraestructura física muy concreta: edificios, electricidad, refrigeración, redes y equipos de computación costosos. Aunque sus productos funcionan en el mundo digital, las instalaciones que los hacen posibles siguen siendo vulnerables a ataques convencionales.
La incógnita es si los daños sufridos por Yandex serán temporales o si terminarán afectando de manera significativa su capacidad de procesamiento y sus proyectos de inteligencia artificial. Por ahora, la empresa continúa evaluando las consecuencias.
Lo que sí queda claro es que la guerra ya no se libra únicamente por el control de territorios o instalaciones militares. También alcanza los sistemas que permiten a una sociedad comunicarse, comerciar, almacenar información y desarrollar nuevas tecnologías. En un conflicto cada vez más dependiente de los drones y la infraestructura digital, proteger esos sistemas se ha convertido en un desafío estratégico para ambos países.
